Este material de Francisco Ibáñez lo considero esencial y casi obligatorio para todo buen seguidor del maestro y de la Escuela Bruguera. Son dos series que se publicaron en la revista Campeón y una de elas pasaría posteriormente al DDT.
Muy interesantes porque corresponden a un periodo, finales de los 50 y principios de los 60, en el que a Paco Ibáñez le dan pautas para que siga el estilo de Manolo Vázquez, que en ese momento era el Dios absoluto, pero que debía ser sustituido por un artista que estuviera al nivel, yo creo que Ibáñez llega a superarlo y estas series, con estilo dinámico, elástico, muy cartoon, son el paradigma de la diversión y el detalle en un momento fabuloso del maestro. Pese a querer "imitar" a Vázquez la cosa acaba yéndose por su propio camino y la avalancha de gags y el durísimo trabajo gráfico se plasman en unas entregas maravillosas, llenas de creatividad, detalles, riqueza y magia.
Es una buena idea hacer un volumen dedicado a estos personajes ya que su publicación original no es fácil de conseguir y resulta de justicia que salgan a la luz porque lo merecen. En ellos se ven cosas que más tarde veremos en 13 Rué, en el Otilio voraz y en el resto de series.
Canyissá, además, es un estudioso de Ibáñez que me gusta como cuenta y traslada conocimiento pese a ser un fan, yo le agradezco que haga estos esfuerzos documentales.
Para mi gusto, material imprescindible.
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