Poco que decir ante esta preciosa pieza de Norev. La verdad que estas miniaturas francesas de los 50 son muy evocadoras, y pese a estar hechas en plástico, la belleza de las ruedas, los modelos tan míticos como el Dauphine y los acertados colores las convierten en dignas de vitrina. Lo vende un caballero que viene al rastro de Zaragoza proveniente de Francia y siempre tiene cosillas de éstas a precios muy adecuados. Ahora un buen lavado.
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