Pobre Capitán Flint, en un estado que mejor mirar hacia otro lado. Está claro que el naufragio se produjo en algún momento y acabó entre un montón de cosas extrañas en el rastro de Tarragona. Solo por las botas (no son las suyas) y la ropa merece la pena, el precio; un insulto al Universo, habrá que buscarle hogar.

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