miércoles, 30 de septiembre de 2026

"EL JUGUETE ES EL MUNDO EN PEQUEÑO"

Hace unos días teníamos una conversación sobre coleccionismo con dos veteranos del asunto, buenas personas y muy apasionadas. Uno de ellos, con casi ochenta años, acababa de adquirir un pequeño tanque alemán de chapa, exquisito, de los años treinta del pasado siglo y me mostraba fascinado la pieza.

"Tiene calidad y, además, tiene historia" me decía, y tenía toda la razón. Era mucho más que un juguete, era un pedazo de historia alemana de entre guerras. Porque además, añadió "el juguete es el mundo en pequeño". La frase me pareció fascinante por su sencillez, pero rotunda en su concepto.

Jugar con juguetes es jugar con el mundo, con el oeste americano, con las justas medievales, es estar con Ivanhoe pero también con Cornelius del Planeta de los Simios. Es soñar con Spiderman o gestionar un volquete Pegaso. Te permite ensoñarte con un Ferrari Dino o frecuentar la caja fuerte de Tío Gilito. Puedes volar a un universo paralelo o asistir a la batalla en Tobruk, gestionar un garaje de lavado o jugar gratis al pinball, crear tus propios juguetes o construir un grúa mecánica, viajar al mundo de los monstruos de la Universal o competir en un Mundial de fútbol, puedes pescar pulpos como buzo o correr una carrera de Le Mans, cazar en un monte centroeuropeo o gestionar las finanzas mundiales, conducir un tren de carga o explorar el fondo del mar con un submarino, asistir a una sesión de circo o volar por el cielo de Manhattan colgado de una telaraña, tener el coche de tus sueños o acompañar a monstruos o fantasmas, viajar a otro planeta o a uno no existente, o tener tu propia base lunar, montar una obra de teatro o hacer camping en los Apalaches, botar tu propio barco, disponer de tu taller de reparaciones o construir un pueblo a tu medida.

Jugar te permite compartir estas aventuras con tus mejores amigos, disfrutar de los mejores momentos con los personajes de ficción que desees, disponer de escuderías imposibles y vivir aventuras impensables, sea en la selva, en el frente de batalla, en el fondo de mar o en el espacio, jugando lo puedes todo sin gastar combustible, hasta puedes ser mecánico de tus automóviles. Jugar es viajar por el mundo desde la imaginación.

Estos dos veteranos coleccionistas, a sus ochenta primaveras seguían jugando, ordenando, revisando, catalogando, adquiriendo y buscando, seguían en el mundo gracias al juego, rebosaban vida y me sacaban una sonrisa y mi admiración, quiero ser como ellos. Por que ya que el mundo es tan deplorable, como decía Gonzalo Suárez, hay que crear mundos donde uno pueda disfrutar, jugar y ser feliz. Él creaba otros universos cinematográficos para vivir en ellos, por eso siempre quería estar rodando pelis, porque se alejaba de la deleznable realidad, quería jugar sin parar, como hacemos los coleccionistas, jugar sin parar hasta el último momento. 

Por que en este mundo en pequeño casi todo es maravilloso, de colores, lleno de caballos de potencia, de jinetes y villanos, éstos últimos mucho más interesantes que los del mundo real, pleno de historias y de emociones que solo entienden los habitantes de esta dimensión alternativa.

Se está bien en este pequeño mundo, la gente que no lo conoce se pierde un universo fascinante.



2 comentarios:

amejiasg dijo...

El mundo del coleccionismo en general y el del juguete en particular, como bien dices es un mundo paralelo donde buscar cobijo para huir de la realidad actual. Pobres de aquellos que no gozan de ese refugio, ni me imagino vivir en este mundo nuestro 24/7. Un abrazo

Antonio Saz dijo...

Exacto...... es una buena manera de escapar de tanta turbulencia, abrazos... además de un gozo

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