lunes, 1 de junio de 2026

FLETCHER CHRISTIAN, THE BOUNTY Y LOS SUEÑOS POR CUMPLIR

Desde que era un chaval siempre me fascinó el cine, era de esos tipos raros que se quedaban a ver La Clave o una película en la segunda cadena en vez de salir de copas, es lo que hay. Una de mis películas de cabecera siempre ha sido Rebelión a bordo (Mutiny of the Bounty, 1962) una peli de aventuras protagonizada por el insuperable Marlon Brando en un papel muy ajustado a su carácter.

Aquel lugar paradisíaco en contraposición a la tirana gestión de la navegación en manos del capitán Bligh me resultaba casi una ensoñación, un espacio imposible dentro del planeta. No fue sencillo el rodaje y de hecho Brando conoció en el a su tercera mujer, con la que tendría dos hijos. El archipiélago le cedió por 100 años la isla Tetiaroa donde se encuentra el hotel “Brando” que regentan sus descendientes y a la que solo puede accederse por avión y alojarse soltando miles, solo al alcance de DiCaprio y similares.

La película está basada en la novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall. Dividida en tres capítulos novela, de forma extraordinaria en mi opinión, la llegada del Bounty a la isla, la rebelión acontecida y el destino de sus tripulantes. A mi me fascina y la recomiendo vivamente a cualquier amante de este tipo de aventuras inolvidables. La primera parte es el motín, la segunda el devenir de Bligh y las víctimas de la rebelión, la tercera el destino de los amotinados en una pequeña isla del archipiélago.

Finales del siglo XVIII y un velero armado británico llega a la isla tras una travesía infame, su misión, recoger frutos del pan, alimento que se daba a los esclavos en las plantaciones. Un tiempo complicado hace que el banco permanezca amarrado unos meses y los tripulantes crean vínculos en la isla. Al inicio del retorno a Inglaterra se produce la rebelión.

Pues hoy en día aún pueden descubrirse los escenarios de esta inolvidable aventura. A un par de decenas de kilómetros, bordeando la costa de Tahití puede uno llegar al “Point of Venus”, un lugar maravilloso donde se encuentra el único faro de la isla, de finales del XIX y donde las familias se reúnen a compartir canciones (literal) y unos buenos platos de pescado los fines de semana mientras la chavalería se baña en la playa de fina arena negra. 

James Norman Hall convirtió con su novela en leyenda lo que había sido historia, cerca de Point of Venus se encuentra una villa de su propiedad hoy reconvertida en casa museo del escritor. Antes de llegar nos encontraremos con el mirador de Tahara, una promontorio elevado que muestra la bahía de Matavai. En esta ubicación se rodaron varias escenas  con el Bounty y uno puede admirar en el horizonte la isla de Moorea.




















Ya en Point of Venus, bautizado así porque el mismo Capitán Cook, descubridor del archipiélago, observaba Venus desde un punto mirador dentro del emplazamiento, te encuentras con el faro antes comentado, un monumento erigido en memoria de Cook y otro en el del Bounty y su tripulación, monumentos a los que nadie presta atención ya que el personal está por darse un delicioso baño y comer un pescado fresco más que por este tipo de cosas. Fue en este punto donde el Bounty llegó a Tahití por primera vez capitaneado por Bligh. En su parte posterior se aprecia el nombre completo de los tripulantes entre los que encontramos el de Fletcher Christian. También observamos una placa en relación al paso de Stevenson por el lugar.




























Tras el desastroso motín, como todos saben, los marineros liderados por Christian (esto no sale en la peli sí en la novela) acabaron escondidos en la isla de Pitcaim que aparecía mal ubicada en las cartas de navegación y prometía ser un buen lugar para no ser encontrado. Esta isla es de soberanía británica y en ella aún pueden encontrarse descendientes de los tripulantes pese a contar solo con menos de un centenar de personas.

Es fascinante pasear por la encantadora playa y ver la vista del interior del la isla recordando planos inolvidables de la cinta de 1962 donde el mismo Bounty y cientos de figurantes polineios protagonizaban escenas difíciles de olvidar.



















Al final, llegar a estos destinos que siempre habías imaginado los hace más terrenales y sientes una doble sensación, por un lado la de haber cumplido un sueño, por otro lado te ayuda a dimensionar lo que fue, tras muchos meses de durísimo viaje, el proceso de enamoramiento de un grupo de marineros de una isla llena de gente maravillosa y de paisajes únicos en el mundo. Me ha costado mucho tiempo pero al final objetivo alcanzado.


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