Un lugar que hace tiempo queríamos visitar y para el que hay que reservar cita ya que es un centro psiquiátrico en activo. Empezado a finales de XIX y realizado en estilo modernista por Luis Domenech. Está enfocado a generar una sensación de paz y belleza que pudiera ayudar a mejorar a los enfermos allí ingresados. Al estar en activo solo se puede visitar el famoso Pabellón de los Distinguidos donde se ingresaba a los más pudientes y que goza de muchas comodidades y un ambiente cercano a lo exquisito.
En mi opinión, es un milagro que, tanto la decoración como el mobiliario, se encuentren en un estado tan magnífico que produce un auténtico viaje en el tiempo a 1900. Todo el edificio está orientado a la funcionalidad y la seguridad de los ingresados, con numerosas medidas invisibles que no son agresivas para la vista pero si cumplen función de asegurar la salud de los enfermos. Una obra maestra.





























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