Me encantan este tipo de piezas, singulares y de carácter histórico. Tengo una de CAI y ahora ya tengo una de Ibercaja. Son elementos fuera de uso y que una querida amiga ha tenido a bien a darme para que sea custodiada por este veterano coleccionista.
Esta cartera, numerada, las tenía un comercio cliente de la entidad. Cuando terminaba la jornada de trabajo el comerciante, en vez de dejar su dinero en la tienda, con el riesgo que eso conllevaba, depositaba el importe en esta cartera y, con una llave personal de la que disponía, lo introducía en la "caja nocturna" dentro de la oficina de la entonces caja de ahorros. Por la mañana el empleado de oficina abría las carteras, cuadraba el dinero y lo ingresaba con tranquilidad en la cuenta del cliente. Ahora suena a algo muy lejano pero estas carteras para depósito nocturno eran los "cajeros automáticos" del pasado siglo.
De una calidad impresionante está marcada de forma suprema. Robusta, resistente, luce como nueva.
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