Es bonito ver como aparecen antiguos vestigios del urbanismo zaragozano cuando se realizan obras en las grandes avenidas. La Avenida de Valencia es una importante arteria de la ciudad, llena en su momento de notables espacios militares, concesionarios de vehículos, estación de autobuses y gasolineras de tronío, todo ello hoy diluido en una avenida más, sin grandes hitos. Pero impresiona ver como, debajo del asfalto y con una anchura imponente, sale a la luz la poderosa vía empedrada de adoquines, toda una instantánea de aquella Zaragoza de los 50-60. Aprovechen para echar un vistazo, los adoquines pronto serán historia.
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