Encontrar un ticket de Nirvana en el rastro de Zaragoza es algo complicado y bonito. No soy fan de la banda pero me hubiera gustado, por eso del misticismo, haberlos visto en directo. Pude hacerlo pero, como con Queen, eran tiempos en que uno era pelín más radical y resultaban bandas con las que no conectaba, a las que pude ver y no quise, y, sinceramente, me arrepiento de no haberlo hecho.
Recuerdo perfectamente cuando me encontré con Nirvana. En casa de mis padres viendo la MTV (cuando era una cadena de música y esas cosas) estaba con mi hermano. Fue uno de los primeros pases de "Smells like teen spirit" y mi reacción fue instantánea, "ésto es algo diferente" y tuve la sensación clarísima de estar asistiendo a un acontecimiento, como cuando vi por primera vez a Dream Theater o alguna banda de esas que rompen la cintura cerebral y cambian las tendencias y el universo. Cruzarse en el "nacimiento" de bandas como Iron Maiden, Metallica, Anthrax, Ultravox, The Cure, Cheap Trick, Van Halen que hacen algo nuevo y diferente es una satisfacción que se recuerda toda la vida y el denominador común siempre ha sido "ésto es algo diferente".