Me da un poco de penita pero cada día escribo menos crónicas de conciertos, aunque es perfectamente natural, muchas de mis bandas y músicos más queridos y deseados están fuera de mercado, jubilados, muertos o no cruzan el charco.... ahora es el mundo de los tributos y por ese mercado de fotocopias no estoy dispuesto a pasar aunque entiendo perfectamente que las nuevas generaciones, que no han visto a los grandes, paguen "el tributo" de comerse los tributos, pues muy bien.
No es fácil, entre toda la maraña de ruido, escarbar y sacar algo de esencia entre las nuevas propuestas musicales, pero bien es cierto que las hay, excelentes, llenas de talento, energía y calidad, nunca hubo mejores músicos, estoy convencido, pero les cuesta mucho poder resonar en el oído de la gente, carne de logaritmo y Spotify, requiere esfuerzo y paciencia conocer a estas gentes, a veces una carambola.
GIL!POJAZZ son un power-trío excelso llegado desde Carabanchel. Son chavales hijos de los 90, Ángel Cáceres al bajo y voces (o mejor chistes), Iker García a la guitarra y voces, y Pablo Levín a la batería y voces. Cuando comentan en escena que van a hacer una versión de Focus uno ya no puedo más que rendirse a sus pies. Los tíos, unos virtuosos de los pies a la cabeza, combinan todo tipo de productos en su paella, progresivo, funk, jazz, hard rock, math rock, hasta momentos doom, delicadas piezas pop y todo lo que usted desee. A todo ésto le endosan una buena dósis de humor, teatralidad y cachondeo, eso sí, en zapatillas, vaqueros y camisetas de quinta. Son, en mi opinión, una ventana abierta, aire fresco, disrrupción, riesgo, energía, poder y talento. Uno se acuerda de Primus, de Freak Kitchen, de Kings X o de Paul Gilbert en chanclas, de un montón de músicos que tienen en la coctelera, la imagen de Frank Zappa al fondo de uno de sus discos lo dice todo.
Que empiece el show con un "A lo loco se vive mejor" ya es una declaración de intenciones, aquí cabe Peret y Steve Vai, Primus o Focus, es una delicia verlos. Lo de Ángel al bajo es extraordinario, ex tra or di na rio, lo de Iker a la guitarra in me jo ra ble, Pablo anda detrás, con una mirada de "Eh, que yo también estoy aquí" dando soporte y motor a este par de bestias que se llevan todas las miradas, pero es que no es fácil distraer la mirada de la subida y bajada de mástil y de la atronadora maquinaria. Arriesgan en el show, cortan el ritmo de manera fulminante y te meten en un universo acústico delicioso, se van al sinfónico, vuelven al funk, destrozan casi con un nu-metal, se meten en una performance progresiva, te cuentan un chiste, el batería toca el bajo y la batería a la vez, tocan un teclado Casio a seis manos.... oigan, no se puede pedir más. Bueno, sí, aún sudorosos y más humildes que un vendedor de pipas van corriendo al puestecillo de camisetas y discos a dedicarte conversación, una sonrisa y un "muchas gracias" mientras se ponen morados de vender merchan, porque la gente lo ha flipado.
Mucho músico y miembro de bandas entre el público, la parroquia no es tonta y los del gremio sabían que se acercaba caviar del bueno, a alguno no se le cerraba la boca con los tres chavales.
Gracias a mi amigo Tomás por la cerveza, la compañía y la buena conversación. Espero que un tiempo estos enormes GIL!POJAZZ lleguen a donde merecen, un Be Prog Festival o un gran concierto en el extranjero donde estoy convencido sabrán valorarlos como merecen.