El sol hoy daba esperanza de confort, nada de eso, un viento helado siberiano se metía por la ropa, las orejas y everywhere, convirtiendo el rastro en un lugar hostil, esta ciudad no da tregua. La cinta de Wickie y la baraja de Marco, interesantes, pero a precio alto. El vendedor de la mascota de Lacasitos me ha pedido un euro por hacerle una foto a semejante ítem, el rastro es así.
Ha sido genial un momento bizarro en el que un señor ya muy mayor se ha encaprichado con un elefante tallado en madera (típico souvenir africano) y el dueño del puesto le ha encargado a un lacayo que lo cogiera para dárselo al comprador. "El aliiiiifaaaanteee, que cojas el alifanteeeee" (el lacayo ni idea de lo que es un alifante) "Madreeee que tonto llegas a ser el alifaaaaante de madeeeeera". Finalmente, por eliminación seleccionó la pieza para entregársela al caballero entre el cachondeo de los espectadores.
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