Hace unas semanas, releyendo mis primeros viejos tebeos de superhéroes aproveché para felicitar el año a Rafael López Espí, un artista al que admiro y considero un referente de trabajo honesto, humilde y talentoso, muy en la línea de esta generación de creadores tan maltratados por este país canalla, muchos de ellos ya desaparecidos sin reconocimiento y en situaciones no las mejores.
Pude hablar un poco con él y a bote pronto, así como sobre la marcha, pensé, "¿y si le encargo a Rafael la portada del primer tebeo de superhéroes que tuve? Además, la hizo él". Pues sobre la marcha me arranqué con la petición, con mucho cuidado y sutileza ya que el maestro atesora 89 años e igual no está para jarandazas.
Le pareció muy bien, aunque me pidió que no fuera "muy complicada", je, es más que entendible.
El proceso ha sido delicioso porque estos artistas, cumplidores, sencillos y cercanos, son fáciles y entrañables de tratar siempre que sepas estar en tu posición y entender su trayectoria, edad y que, aunque los admires mucho, no dejas de ser casi un extraño. Tan fáciles y humildes que hasta te consultan en el proceso si el trabajo está a tu gusto, dan ganas de decirles "maestro, haga usted lo que le de la gana". El ir recibiendo imágenes del trabajo, en su proceso de inicio, parte de color hasta acabado final me ha encantado y se lo agradezco enormemente.
Se cierra un círculo, el primer tebeo y la ilustración del maestro, el universo se alinea y los astros dan como resultado un item, maravilloso, que tendré en un lugar de preferencia dentro de mi colección de arte pop, porque ésto, señores, es tener arte y ser un artista. Gracias Rafael por tu amabilidad y sencillez, por muchos años maestro.







