A ver cómo desarrollo este asunto porque tiene muchas cosas que contar.
Primero, CINE IMAX. Tuvieron la amabilidad de poner un volumen adecuado para los asistentes, lo que es de agradecer, porque el poderío de estos nuevos recintos es imparable, por calidad y sonido. Es una sala cómoda con una gran visibilidad y el paladeo del espectáculo, aunque el ticket es caro, está asegurado, la verdad es que disfrutamos del lugar.
Segundo, el fenómeno GHOST. Es una banda sueca liderada por Tobías Forge en su sexto alterego dentro de la formación, en este caso el de Papa V Perpetua. Llevan un juego conceptual muy divertido con 9 miembros enmascarados (a los que puedes sustituir en caso de problema catarral) que hacen un trabajo soberbio, profesional y muy bien coordinado. Forge es el factotum del concepto y del proyecto, incluso dirige el documental. La formación lo tiene muy claro, devaneos entre la entrada a los pasadizos del shock rock, el heavy metal, incluso el doom, incluso la psicodelia y el progresivo, a veces parezco encontrarme cerca de Pentagram, de los primeros Black Sabbath como de una banda de Eurovisión o la típica propuesta de rock melódico escandinava, es una especie de inteligente cubo de posibilidades en el que todo el mundo cabe y nadie sale dañado, de ahí su éxito entre el público femenino y todo tipo de audiencia masculina. Han cogido de aquí y allí cosas que siempre funcionan en el rock, no han inventado casi nada, pero todo lo han hecho con mucha calidad.
Un poquito de satanismo, pero elegante, sin monjas crucificadas ni demonios terribles, satanismo guay, del que mola, para que nadie salte por los aires y hasta la chavalería se pinte su calavera, de ese que en Estados Unidos sale en los medios agitado por los ineptos ultraconservadores y que tanto bien hace a las ventas. Caretas y personalidades escondidas, ésto es más antiguo que el charleston y funciona de maravilla. Han copiado el manual de funcionamiento de KISS, lo de los roles, (en este caso hay un líder y luego serviles vasallos, no personalidades singulares, aquí manda Matías) las máscaras, el telón negro de inicio, el logo luminoso, los cañones de humo y fuego, algunos riffs, el dividir la audiencia y su griterio correspondiente, el toque amanerado de Forge, juguetón, al estilo Stanley.... estaba viendo el show, fascinante, y le comenté a mi hermano "como disparen confetti ya la repanocha" y salió el confetti, tras ello un momento posterior completamente Love Gun. Utilizan las fórmulas de los enmascarados de Nueva York y también su enorme profesionalidad y disciplina, pero colocada en los nuevos tiempos y audiencias, además con un guión y una creatividad, en mi opinión, excelente. Eso sí, tienen su sonido diferente, sobre todo la voz de Matías con dos registros interesantes, musicalmente resultan una propuesta singular. Son europeos, se nota, hay más clase, más estilo y mejor diseño que casi todas las propuestas norteamericanas, que suelen ser más toscas, coloristas y con arquitecturas menos trabajadas. Rammstein y GHOST (Muse, U2, Jarre, Rolling Stones, Peter Gabriel) son una demostración clara de que la arquitectura estructural de diseño de shows de origen europeo, con todo el bagaje cultural detrás, transciende en productos de una clase monumental, en mi opinión, superior a la del otro lado del Atlántico.
Tercero, el show. Te metes en una pantalla IMAX de esas que se ve hasta el último pelo del cabello del protagonista y resulta que el amigo Matías le da a toda la producción un textura de grano y un estilo que lo que hace (una vez más KISS) es mandarte a finales de los 70, como si se hubiera grabado cámara analógica en mano, está muy bonito, es cine, es verdad y es orgánico, un gran acierto. Comienza en blanco y negro y pasa a entrar el color cuando toca, interesante. Show perfectamente guionizado, maquetado, estudiado y engrasado, con una escaleta narrativa impecable, buscando la aparición, y escalada cuidada, de todos los gadgets y efectos, poco a poco, hasta finalizar en escenas maravillosas. Todo el juego de las vidrieras es, sin duda, insuperable. Las canciones, pues yo estoy más a gusto en el metal y en las guitarras rugosas, pero como decía antes no son rutinarios, tienen evolución y distintos ángulos musicales y muchos de ellos (más pop) gustan muchísimo a la audiencia. El batería es una locomotora, pero no es virtuoso, los dos guitarras y el bajista hacen un trabajo magnífico, son como duendes jugando en el escenario y las sensaciones, eso sí, sin eclipsar al jefe. Las vampiras me encantan y hacen un juego vocal muy importante, el set de teclados tiene un peso específico estimable, son la parte oscura y tapada de la banda, pero esa cortina sónica soporta el edificio GHOST.
En definitiva, una producción sobresaliente, un producto estudiado y amplio en audiencia, unos conceptos que triunfan sí o sí, un visual soberano, un frontman diferente, listo, que engancha y un soporte escandinavo musical de muchos kilates que tumba a King Kong. Son GHOST, se lo han currado, han llegado arriba y van a ser lo más durante mucho tiempo.
PD: La audiencia mexicana fantástica.

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