Traspasan la pizzería Salvatore de Zaragoza, mítica. Muchos y buenos recuerdos desde su inauguración, muchos de ellos ligados a nuestra familia, a mi padre y al gran Salvatore que en paz descanse. Hemos pasado mucho por allí, vivido buenos momentos y disfrutado, sobre todo en la época del maestro napolitano, de delicias italianas como Dios manda. Los años pasan, los comercios nacen, se desarrollan, a veces permanecen y muchas veces mueren. Parece que a Salvatore le llegó el fin pero no nos olvidaremos de tanta pasta y tan pizza rica compartida en familia, de las risas y del descubrimiento de uno de las primeras, sino la primera, pizzería establecida en Zaragoza.
Recuerdo el moderno, coqueto y primigenio local donde inicio su andadura, muy cercano al posterior, me encantaba, era una aventura y una alegría comer allí. El siguiente, más frío e impersonal pero más práctico y capaz, no destilaba la intimidad y el recogimiento setentero del original, pero bueno, son procesos y hay que vender muchas pizzas para llegar a final de mes. Un cariñoso recuerdo desde este espacio a todos los que nos han hecho disfrutar durante estos años.
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