Bonita historia ésta. Un coleccionista de sifones fallece y, por descontado, un chamarilero se lleva por cuatro perras sus 400 sifones de colección y éstos acaban en el rastro de Reus. Los cracks se llevan toda la miel, sobre todo las marcas locales, catalanas y más buscadas, al final quedan unas decenas de ejemplares que se liquidan, permanezcan sentados amigos, a 2 euros sifón, algunos de ellos muy interesantes y con un grafismo excelente.
He pillado un Becman “el sifón digestivo” un clásico de Manresa con un dibujo precioso y, además, un magnífico “La Perfección” de Barcelona, que solo verlo, emociona con ese camarero-botones tan bonito. Es la alegría de los rastros que todavía permanece y la capacidad de sencillos tesoros con clase a precios de eso, de rastro.


2 comentarios:
Me encantan estos viejos sifones serigrafiados. Siempre que entro a un viejo bar o tasca de nuestra ciudad, me fijo en la barra a ver si todavía lo usan. Afortunadamente, aún se siguen viendo en algunos locales. Magníficas compras Antonio. Abrazo fuerte de Javier.
Son bonitos, un poco trastos, pero éstos tienen una muy evocadora gráfica, eran de una gran colección que ya se ha desperdigado por todos lados, un abrazo amigo
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