Ayer pasó una cosa sencilla, nada relevante, pero que me hizo pensar. Llevamos más de 40 años pasándolo pipa con un juego de mesa que nos hace felices, son partidas exigentes y que, pasados los años, no pasan factura, pero lo pasamos tan bien que seguiremos hasta el final. En este juego las combinaciones son infinitas, imposibles de prever, es una locura fascinante.
Pero ayer jugamos una partida en la que pasó algo diferente y que jamás había ocurrido. En estas partidas los jugadores llevan la batuta y el juego responde a sus acciones, pueden comportarse bien o mal, de forma ética o no, pero al final las decisiones son siempre suyas. El juego es analógico pero tiene normas y se respetan. En un momento dado a un villano, relevante, como es Mefisto, el Mefisto de Marvel, todo un personaje. se le dio la posibilidad de ser “independiente”, era un “juego inocente” que no le otorgaba “poder” real, pero ayer, hay amigos, el villano se hizo con los mandos y nos ganó la partida, con las normas que nosotros habíamos redactado, con una sonrisa en la boca.
Y ésto me hace pensar en la IA, de una forma metafórica. Si en un juego que es el mundo, no marcas claramente las normas, no eres riguroso, el villano, o el que puede comportarse como villano puede tomar las riendas y puede ganar la partida. En nuestro caso es un simple juego de amigos sin ninguna importancia, en el hábitat en el que nos desenvolvemos un Mefisto, Loki, Kingpin, Mandarín, o llámenle ustedes como quieran sin unas normas bien establecidas o con grietas en el manual puede hacer un destrozo en el espacio tiempo…. Y yo creo que un poco de eso va la cosa, de un enorme juego donde el manual es impreciso y subjetivo.
Lo tengo claro, para un Mefisto o ente de gran nivel, una normas con grietas son una oportunidad para ganar la partida.

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