



Es gracioso, lo primero que me ha venido a la mente hoy al visitar MachuPichu ha sido... "Tintin".
Conocida es la fascinación del gran dibujante belga por América y la profusidad estética y evocadora de sus aventuras. Tintín ha sido y es para mí una colección de referencia desde ya muy niño. Una tía mía me empezó a regalar por mi cumpleaños un Tintín cada año, y recuerdo que lo leía y releía hasta la erosión del papel. Aquella historia fascinante del Templo del Sol se entremezclaba con un poblado Inca cortado y copiado de MachuPichu, haciendo una bonito paseo por las estructuras arquitectónicas de los edificios y sus altares. De hecho, en MachuPichu hay un "Templo del Sol" y un "Templo del Condor", clara referencia para Hergé.
A MachuPichu se llega de una manera algo complejilla, pero al ser un lugar tan turístico, pues lo han convertido en sencillo. Coges un bus desde Cusco, llegas a un pueblito donde te subes a un chulísimo tren que en un par de horas, y tras disfrutar de increíbles paisajes te deja en Aguas Calientes, muy turístico, pero es lo que hay. De ahí otro bus te sube hasta la ciudad fantástica.
Fue un alemán quien encontró Machu Pichu hace más de cien años... lo saqueadores españoles no supieron encontrar el asentamiento ya que está mucho más arriba del cauce del río, y ellos no imaginaban que una ciudad pudiera haberse construido en un lugar tan alto, eso ha permitido encontrarnos hoy con unas construcciones practicamente perfectas, una joya arqueológica, una visión fascinante, de esas que pueden encontrarse en muy pocos lugares del planeta.
No me extenderé sobre el lugar, sólo diré que es prodigioso, pese al turismo, la lluvia y lo que sea. Una inolvidable experiencia pasear por esas calles o acariciar esas perfectamente colocadas piedras. Tras bajar de nuevo a Aguas Calientes una fabulosa y barata comida en el InkaTerra, donde, oh por favor!, me encuentro en una pared con un par de fetiches, de nuevo clones de aquel Fetiche Arumbaya de la "Oreja Rota", otro gran album del reportero belga, del gran Tintín.
Cada uno tiene las referencias que tiene, unos Garcilaso de la Vega, otros Galdós, yo Hergé, jeje, y me ha encantado encontrarme con este "Templo del Sol", esta vez convertido en piedra, hierba, tierra y niebla reales e impresionantes.