Parece que con el buen tiempo han florecido los puestos, el rastro... y los precios. Impresionante lo que piden por cualquier nimiedad, cada vez es más difícil pescar, la pesca con mosca cada vez más compleja, minuciosa, cercana a la orfebrería fina. Además hay un tipo, al que conozco, que colecciona LO MISMO que yo (no Ruster no eres tú, jaja, que también, pero tú y yo nos sabemos dar espacio) y tenemos la costumbre de coincidir a la vez en caladeros similares, pero cierto es que suele lanzar sus artes de pesca más rápido que yo, le va mejor que a mi. Se ha llevado un bonito puzzle del Botones Sacarino, muy chulo, en mis narices. Pero es la gracia de todo esto. De todas maneras me he ido más que satisfecho con las sardinas de bajura que me han dejado los grandes escualos.
La cantidad de fotos es un buen termómetro de lo divertido que ha estado el asunto. El señor francés que trae coches Norev es muy majo, pero tiene precios excesivos. He preguntado por la libreta de Ibercaja, imposible, el calendario Cluzasa, impensable, el juego de Partida de Caza (tenía el catalogo de Educa y un documento interesante), muy caro y sin dados ni fichas, la placa de Risi, muy rara y el álbum del Pájaro Loco, ya reservado por un coleccionista a precio de jamón de bellota. El coche Schuco una joya, pensaba que me había tocado la lotería, no, me había tocado preguntar por lo más caro de todo el rastro, jaja, la vida sigue.
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