Una delicia para una tarde de verano. La exposición se divide en dos partes, cada una muy interesante. Una consiste en el material fotográfico correspondiente a la última entrevista que se hizo a Marilyn, que fallecería un par de días después de su publicación. La segunda parte, exquisita, corresponde las múltiples sesiones fotográficas realizadas por Milton H. Greene con la artista a lo largo de unos cortos pero fecundos cuatro años. Unidos por una intensa amistad es impresionante como el fotógrafo y su cámara destilan amor e intensidad por la icónica actriz a la que, es incuestionable, adoraban las lentes y los ojos sabios. Se puede admirar la famosa fotografía de la mandolina, dicen que uno de los mejores retratos de la historia de una estrella de cine.
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