Considero la batalla final de "Salvar al soldado Ryan" una de las escenas bélicas más poderosas y emocionantes de la historia del cine, no me canso de verla. Son una pena las constantes americanadas y el infantil y maniqueo rol que se les asigna a los soldados según el bando al que pertenecen. Alemanes fríos, que caen como ratas, oscuros, grisáceos, traidores y malignos, frentes a emocionantes rangers americanos, majos, colaboradores, especialistas y creativos, humanos y llenos de alma y corazón, es el cine americano.
Especialmente dolorosa me resulta la escena de sumisión del soldado alemán obligado a cavar tumbas del enemigo que hasta canta el himno norteamericano e imita a Popeye o esa escena final con la bandera a contraluz. Pastiches aparte, la técnica de rodaje de esta batalla final en Ramelle es fascinante, sobre todo el sonido de las cadenas de los tanques y el rugido de sus poderosos motores. Exagerada la presencia de publicidad francesas en las paredes del edificio, pero bueno, los clichés de toda la vida.
2 comentarios:
" Son una pena las constantes americanadas y el infantil y maniqueo rol que se les asigna a los soldados según el bando al que pertenecen"
Luego produjo Spielberg Band of Brothers y ahi si que hay otro tratamiento del ejército norteamericano. O sea que se redimió, aunque fuera un poquito jajaja.
Has visto la última ? Los Fabelman. Para mi una delicatessen que ha pasado despercibida.
Sí, coincido, delicia, es un de mis referentes, abrazos
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